Acto de clausura

 

Excmo. Sr. Secretario de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior

Iltmo. Sr. Comisario General de Seguridad Ciudadana del Cuerpo Nacional de Policía

Excmo. Sr. Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil

Sres. Vicepresidentes del Congreso

Iltmo. Sr. Jefe Superior de Policía de Madrid

Iltmos. Sres. Responsables de la Unidad Central de Seguridad Privada, Servicio de Protección y Seguridad, Centro Nacional de Inteligencia, y Policías de las Comunidades Autónomas de Andalucía y Cataluña.

Sres. Presidentes de las asociaciones miembros del Comité Organizador de este Congreso Nacional, queridos compañeros.

Queridas amigas y amigos.

Sr. Secretario de Estado, en primer lugar, en nombre de todos los Presidentes de las asociaciones miembros del Comité Organizador de este Congreso quiero agradecerle el honor de su visita por lo que supone de interés y atención a este sector que haya accedido a formar parte de nuestro Comité de Honor y a clausurar este evento.

Permítame extender este agradecimiento a todas las personas que con su esfuerzo han hecho posible este Congreso: Comité de Coordinación, Ponentes, servicio de Vigilancia de Seguridad, Cuerpo Nacional de Policía de vigilancia exterior, azafatas, técnicos de medios audiovisuales, personal del hotel, etc. Sin todos ellos hubiera sido imposible lo que ayer se calificaba en una de las ponencias como el evento más importante de la historia del sector. ¿Y por que es el mas importante? Sin duda, porque ha sido el más plural y el más unido.

Sr. Secretario de Estado, si tuviésemos que resumirle lo esencial de este evento, este ha sido un congreso de un gran pluralismo, pero de una significativa y amplia coincidencia: Decía Thomas Jefferson, (Notes on State of Virginia, 1781) “La razón y el libre cuestionamiento son los únicos agentes eficaces contra el error”. Es por ello que en este Congreso ha habido que analizar con un gran sentido crítico nuestra realidad actual, de lo que ha resultado el trabajo que hoy presentamos ante nuestras autoridades y ante nuestra sociedad.

No es momento ahora de exponer conclusiones, y sería imposible resumir lo más importante de meses de trabajos previos y seis sesiones de congreso sobre problemática general, relaciones con la administración, tecnología, recursos humanos, capacitación y ámbito jurídico, en solo unos minutos, pero sí hay unas líneas que del desarrollo de las sesiones y en el diálogo con los congresistas, todos profesionales con años de experiencia en el sector, que afloran en este momento, y se podrían resumir en dos:

- En primer lugar, se debe fomentar el reconocimiento jurídico y social de los servicios que presta el personal de seguridad a nuestra comunidad. Este reconocimiento debería abarcar las medidas de protección legal del personal de seguridad, mediante disposiciones administrativas que le posibiliten más eficacia cuando presta servicios que la administración califique de interés general: prevención de la violencia en el deporte, desarrollo de medidas de seguridad obligatorias, servicio en edificios públicos, etc. También podría abarcar medidas simbólicas pero de gran calado como ha sido la tan repetida petición de varias mesas del establecimiento de un Día de la Seguridad Privada (que de hecho pero de forma dispersa ya viene celebrándose) al igual que hemos visto en el BOE de otros sectores, y cuyo borrador de disposición figura como anexo a las conclusiones; día profesional donde reconocer los méritos del personal distinguido, fomentar la ética y la cultura profesional, y la convivencia con los miembros de los cuerpos policiales y las autoridades de seguridad.

- La otra línea de trabajo es la flexibilización normativa del marco jurídico del sector: decia Montesquieu que “las leyes inútiles debilitan a las necesarias”, y ello es así en nuestro sector, donde como explicó el Ponente Roberto Hermida, un Director de Seguridad, tiene que observar más o menos 180 normas distintas. Podría prescindirse, después de más de 10 años de arraigo del sistema legal de la Ley de 1992, de excesos regulatorios que a nadie han beneficiado, ni al interés público, ni a la iniciativa privada; y también, porque la madurez del sector y de sus profesionales en una demostrada calidad, hace bueno lo que dijo Séneca de que “hay leyes no escritas que están en el corazón de todos los hombres”: hay buenas practicas y criterios ya firmemente impresos en la ética del sector que no necesitan ser impuestos.

NO HAY CALIDAD SIN ÉTICA,

NO HAY ÉTICA SIN CUMPLIR LA LEGALIDAD.

TODA ILEGALIDAD ES ADEMÁS UNA INSOLIDARIDAD CON LOS DEMÁS INTEGRANTES DEL SECTOR.

Supuso una gran alegría para todo nosotros las palabras de la Ilma. Sra. Subsecretaria del Ministerio del Interior cuando nos aseguró el interés con que se acogería por las autoridades las reuniones para presentarles las propuestas concretas que dimanen de las conclusiones de este Congreso o cuando se solicite su estudio por la Comisión Central de Seguridad Privada del Ministerio. Con ello se demuestra ya que el Congreso no ha terminado con la Clausura: cuando en los pasillos los congresistas me transmitían su alegría por los buenos resultados, había una constante unánime: “esto no se puede quedar aquí”; este enorme esfuerzo humano e intelectual no debe quedar en una mera escenificación, sino que deben continuar sus trabajos con carácter permanente, hasta conseguir los objetivos señalados.

Como vuestro Presidente en estos días, pido disculpas por las deficiencias, especialmente a los perjudicados por la implacable dictadura del reloj.

Termino invitándoos a que hagamos nuestras, aquellas ya históricas palabras de S.M. el Rey D. Juan Carlos I en su primer mensaje a la nación: “si todos permanecemos unidos, habremos ganado el futuro”.

Muchas gracias a todos.